Doce días
Enero 6,
2016
Me fui
despidiendo poco a poco de tí
Doce días
son muchos o muy pocos
Pocos en el
remanso del mar en calma,
largos en
la tormenta del alma aprisionada.
No se puede
entender aunque uno más lo quiera
los
vericuetos de un pensar en femenino.
El devenir
de las veredas serpentuosas
Hacer que
parezcan claras y radiantes.
Bordear el
rumbo oscurecido,
caminar muy
despacio, despacito, alargando los caminos,
descansar
en los minutos, querer hacerlos horas.
Aunque la
inminencia aceche.
Me hago
chiquitita a ver si no me ve y pasa de
largo
Pero llega,
así como se llama, inminente.
En las alas
cuidadosas de la suspensión me quedo.
Cancelo el
tiempo. Lo encapsulo.
Encerrado se
queda, quieto, amordazado
Hasta el
regreso liberador que llegue.
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