miércoles, 18 de noviembre de 2015

Yo no trabajo                                                                                                                                


Un hombre llega a su casa. La entrada está sin basura, barrida y regada, hay unas macetas con flores.Mete la llave a la cerradura y no se da cuenta que la puerta está sin una mancha y sin polvo.Los vidrios de la ventana transparentes. Entra, ve la sala y los sillones con sus cojines acomodados esperando que alguien se siente en ellos. La mesa del comedor vestida con mantel y las sillas en su lugar. Pasa a la cocina, le da un beso a su mujer, le llega a la nariz un exquisito olor a comida. Se sienta, le sirven, come. Satisfecho se va a su sillón a ver la televisión. Al levantarse para irse a su recámara ve la cocina y ya está como si nada hubiera pasado. La estufa lista para el almuerzo del día siguiente, el fregador sin trastes y otra vez la mesa y sus sillas puestas. Llega a su cama, las sábanas y la colcha huelen todavía a recién lavadas. Llega su mujer, la abraza y le hace el amor. En la mañana se baña y lo espera una toalla limpia. Entra a su closet y encuentra su ropa interior en el cajón que corresponde, sus camisetas ordenadas, las blancas y las de color. Pantalones y camisas colgadas, lavadas y planchadas. Se va a su trabajo, cuando sale de su casa piensa: ¡Qué bien le va a mi mujer, ella no tiene que trabajar!

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