miércoles, 24 de febrero de 2016

Título: La mordaza
Autor: Lucy Galván-Trejo
Febrero del 2016


Si te dijera que imaginaras una imagen que representara a la represión ¿Cuál sería?
Podrías imaginar algo como tal vez una guillotina, tal vez una cámara de gases, tal vez un fusilamiento.
Hay tantas cosas inventadas en detrimento de la libertad.
El ingenio de los hombres ha sido tanto y tan variado para lograr maléficas intensiones, escaños al poder, controlar masas y lograr fines.
Represores des-almados. Así con guión. Sin alma.
Ha habido mordazas hechas con metal, con vidrio, con gas, con balas, con cuchillos.
Pero hay una en especial tan sutil que parece que no llegara a hacer daño….y es mortal.
 Pensada, ideada y lograda para acallar voces que se alzaban pidiendo justicia.
¡No!. Fue tanta la sutileza.  ¡Hicieron una ley! ¡sí! ¡Una ley!  Con nombre: Ley Smith, primero.
Pensada, ideada y lograda para acallar voces que se alzaban pidiendo justicia.
Callar conciencias sin que pareciera que se llegaba a la violencia.
Violencia disimulada, enmascarada. Artificio legaloide.
 Voces que han sido calladas con manos que no empuñan fusiles.
Gritos ahogados en salas donde debería reinar la equidad, la honradez, la igualdad.
Sin embargo se llenaron de arbitrariedad y veredictos caprichosos.
Tiempo de leyes de contención, que parecieran benévolas sin serlo.
Siguió la profusión, como ola furiosa de maremoto implacable.
Escondiendo el freno bajo máscara de venia.
Manipular el sentido opresivo, empolvándolo con paz y calma. Sin ser más que una capa invisible
de restricción.
Ley imitada y plagiada que se convierte en otro nombre con los mismos fundamentos:
Ley mordaza.

Nació en los 40 del siglo pasado. Sigue vigente disfrazada de oveja.

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