Título: La
mordaza
Autor: Lucy
Galván-Trejo
Febrero del
2016
Si te dijera
que imaginaras una imagen que representara a la represión ¿Cuál sería?
Podrías
imaginar algo como tal vez una guillotina, tal vez una cámara de gases, tal vez
un fusilamiento.
Hay tantas
cosas inventadas en detrimento de la libertad.
El ingenio
de los hombres ha sido tanto y tan variado para lograr maléficas intensiones, escaños
al poder, controlar masas y lograr fines.
Represores
des-almados. Así con guión. Sin alma.
Ha habido
mordazas hechas con metal, con vidrio, con gas, con balas, con cuchillos.
Pero hay
una en especial tan sutil que parece que no llegara a hacer daño….y es mortal.
Pensada, ideada y lograda para acallar voces
que se alzaban pidiendo justicia.
¡No!. Fue
tanta la sutileza. ¡Hicieron una ley! ¡sí!
¡Una ley! Con nombre: Ley Smith,
primero.
Pensada,
ideada y lograda para acallar voces que se alzaban pidiendo justicia.
Callar
conciencias sin que pareciera que se llegaba a la violencia.
Violencia
disimulada, enmascarada. Artificio legaloide.
Voces que han sido calladas con manos que no
empuñan fusiles.
Gritos
ahogados en salas donde debería reinar la equidad, la honradez, la igualdad.
Sin embargo
se llenaron de arbitrariedad y veredictos caprichosos.
Tiempo de
leyes de contención, que parecieran benévolas sin serlo.
Siguió la
profusión, como ola furiosa de maremoto implacable.
Escondiendo
el freno bajo máscara de venia.
Manipular
el sentido opresivo, empolvándolo con paz y calma. Sin ser más que una capa
invisible
de
restricción.
Ley imitada
y plagiada que se convierte en otro nombre con los mismos fundamentos:
Ley
mordaza.
Nació en
los 40 del siglo pasado. Sigue vigente disfrazada de oveja.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario